TIPS PARA BAJAR DE PESO

La  obesidad se ha incrementado en el ámbito mundial y constituye un  problema de salud grave aun en las mismas naciones donde existen  problemas de desnutrición.

En  su “Informe Mundial” la OMS afirmó que 1,200 millones de  personas en todo el mundo tienen problemas de sobrepeso y obesidad, que  es aproximadamente el mismo número de personas que sufren de desnutrición.

 Los  estudios epidemiológicos muestran que 55% de la población adulta  presenta sobrepeso y 22% es obesa.

 En  las últimas dos décadas la obesidad tuvo un aumento de más de 30% en México, un índice ligeramente mayor que en Estados Unidos.

En la Encuesta Nacional de Salud de México de 1999, se concluyó que 52.5% de las  mujeres fueron clasificadas con OBESIDAD (21.7%) o sobrepeso (30.8%),  mientras que en 1988, 35.1% de las mujeres fueron clasificadas con  OBESIDAD (18.7%) o sobrepeso (16.4%).

 El estilo de vida en la ciudad ha cambiado mucho, ya que la inseguridad, los problemas de espacio en las viviendas y la tecnología hacen que los adultos y los niños tengamos menos actividad física.

Los hábitos de alimentación también se han modificado en la ciudad por el acceso fácil y rápido a la comida alta en carbohidratos.

         También en las ciudades se ha cambiado el consumo de frutas y verduras por alimentos con alto contenido de grasa y azúcar.

 Lo  más preocupante es que este proceso ha empezado a afectar a los niños de manera alarmante, y ahora entre 20 y 30 % de los niños en edad  escolar tiene sobrepeso y obesidad.

 Lo  más preocupante de la situación es que en estos momentos en el mundo  aún no se cuenta con una estrategia generalizada para el control de la  obesidad y que ni la comunidad médica, ni los gobiernos, han tenido éxito  en la lucha contra la obesidad. 

Si no actuamos con rapidez, esta epidemia será incontrolable y debido a  las enfermedades secundarias a la obesidad la expectativa de vida será  menor y además la calidad de vida estará muy deteriorada. 

En  México, la OBESIDAD contribuye a un número cercano a 200,000 muertes  por año.

 

Si usted desea bajar de peso, no se deje confundir por toda la charlatanería. Ya sea en la radio, la televisión o las revistas, nos asaltan constantemente los mensajes.

Lo hemos leído en todas partes: para alcanzar y mantener el peso adecuado hay que crear hábitos alimenticios saludables. Esto es la solución para perder peso y no pasar hambre.

Tú puedes comer delicioso, tener una vida completa y un cuerpo formidable.  Así que anímate. Pequeños cambios en tu estilo de vida y tu alimentación te pueden dar grandes resultados.

¿Por qué  Bajar de Peso?

Las razones que tenemos para bajar de peso pueden ser muchas, aunque la más importante es que nuestra calidad de vida  y autoestima mejora mucho llevando una buena alimentación y manteniéndonos en un peso saludable.

¿Cómo  se aumenta de peso? 

Es una pregunta muy fácil de responder: comiendo más de lo que debemos; en otras palabras, consumiendo más calorías de las que nuestro cuerpo necesita.

Para entender mejor cómo se almacenan los kilos extra, piensa en lo siguiente:

 Para subir medio kilogramo de peso necesitamos consumir 3,500 calorías extra. Esto es en teoría. En la vida real los resultados son aproximados.

Pero piensa en lo siguiente: Si comes 500 calorías diarias más de lo que necesitas, en una semana ganaras ese medio kilogramo de peso. Si por el contrario eliminas 200 calorías diarias de tu dieta y haces un poco de ejercicio bajarás aproximadamente ese medio kilogramo en dos semanas. Si eliminas 500 calorías diarias bajarás medio kilogramo por semana. 

ANTES DE EMPEZAR UNA DIETA…

 

Asegúrese de que SU plan nutricional sea PERSONALIZADO. Esto es: asesórese de un especialista en nutrición.

Recuerdo que las características de un plan de nutrición adecuado son que la dieta sea acorde a sus características físicas, edad, sexo.

Ajuste los tiempos de comidas a los horarios de cada persona.

Tome en cuenta su actividad física. Incluso si usted no realiza actividad física, vea que su asesor nutricional le proponga un plan para aumentar actividad física. (Un especialista NO prohíbe realizar ejercicio físico, más que en casos extremos, como por ejemplo un estado de salud inadecuado, y esa indicación está controlada por el ortopedista, el ginecólogo, el cardiólogo).

Por eso la dieta no es la misma para nadie. Ni en el caso de que se tratara de hermanos gemelos. Cada hermano tendría diferentes actividades, gustos y metabolismo.

Un especialista NUNCA prescribe pastillas o gotas o cualquier tipo de sustancias. Sólo en casos especiales puede prescribir suplementos nutricionales, mismos que anotará en la receta o dieta para que el paciente compre en una tienda especializada y/o farmacia. (Nunca suplementos sin etiquetas)

SU ACTITUD

      Una “dieta” no dura una semana o un mes, las modificaciones en su estilo de vida deben ser permanentes, es decir, para toda la vida, por lo que no trate de cambiar todo de un tiempo. Se recomienda agregar un cambio nuevo al menos cada semana o quince días.

      No se deje engañar por los “métodos rápidos y fáciles”. Si existiera algún método así: ¿cree que la obesidad sería una epidemia mundial? Estos métodos, en el mejor de los casos, sólo le harán perder tiempo y dinero.

      Cambie su estilo de vida. Decir “no” a la comida es la parte más fácil de todas, decir “sí” a nuevas actitudes es lo más complicado: ordenar sus horarios de alimentación, aumentar actividad física.

Una meta siempre tiene una fecha. Si no tiene es sólo un sueño, entonces para bajar de peso establézcase metas realistas en un tiempo determinado.

 Lleve un registro de sus avances. No sólo de números como peso, cantidad de grasa, cintura, sino también de sus logros personales, como sentirse más ágil, caminar más rápido, sentirse con un buen nivel de energía, jugar mejor con sus hijos, no tener agruras, disminuir la dosis de hipoglucemiante. Todo aquello que represente cambios en su calidad de vida y autoestima son más importantes que los números. Este registro servirá en los momentos en los que esté desanimado y a punto de dejar el régimen, ya que recordará todos avances que llevan y aumentará el estado de ánimo y no se dejará llevar por los pequeños tropiezos, como subir un poco de peso en alguna sesión con su nutriólogo.

  Esfuércese por aprender un poco de nutrición, tome talleres, aprenda nuevas recetas de cocina y lleve a su consulta una lista enorme de dudas sobre su alimentación en cada consulta con su nutriólogo. No se trata de comer menos, sino comer lo que deben. “El conocimiento no es parte del tratamiento, es el tratamiento en sí mismo”

 Identifique los obstáculos que interfieren con que usted baje de peso. Usted, mejor que nadie sabe cuáles son: su botana favorita, se queda con hambre en algún momento del día, sus amistades comen alimentos que se le antojan, su marido demuestra su afecto regalándole comida.

Anote todos en una lista y busque varias soluciones para cada uno de los obstáculos. Puede pedirle a su nutriólogo ayuda con cada uno de esos puntos. Saber lo que no se debe hacer es tan importante como estar consciente de lo que sí se debe hacer.  

Llevar una buena alimentación no significa que “nunca jamás” vuelva a probar alimentos que le gusten, pero sí implica que deberá aprender a moderarse y a ejercer un auto-control.

Para lograr esto es importante no sentir hambre, ya que cuando sentimos hambre es mucho muy difícil moderarnos. Por ejemplo, cuando llegamos a un restaurante y no hemos comido desde hace más de seis horas, nuestra glucosa estará tan baja que empezaremos por devorar el pan que está sobre la mesa y elegiremos el platillo más apetitoso (y grasoso) que está en el menú, además de comer demasiado rápido favoreciendo el consumo de más alimentos de los que necesitamos.

Lo mismo sucede antes de ir al supermercado. Jamás debemos acudir  con hambre. Eso va en contra de nuestra meta, que es bajar de peso, porque elegimos alimentos azucarados o harinosos, y también va en contra de la economía, porque la cuenta aumentará entre 30 y 50%.

Otro punto importante es comer en el lugar y momento adecuados. Está comprobado que cuando tenemos alguna distracción en el momento de comer comemos más de lo que necesitamos, como cuando vamos conduciendo, cuando estamos frente a la computadora o televisor. Cuando nos damos cuenta, ya nos acabamos el paquete de galletas, debido a que nuestro cerebro está en la actividad que hacemos y no en el estómago o sensación de saciedad. En tales casos, si nuestro estómago avisa que está satisfecho, pues ni caso le hacemos. Un ejemplo muy claro es en el cine ¿Quienes no han (o hemos) acabado con el Combo-Monstruo de palomitas antes de que acabe la película?

Por eso coma cada cuatro horas, coma despacio y evite distracciones cuando coma.

Empiece los cambios desde casa, platique con su familia de su plan para bajar de peso, pida que lo acompañen a sus consultas y de ser posible a los talleres de nutrición, ya que si uno de los integrantes tiene sobrepeso es probable que existan los factores adecuados para que el sobrepeso o la obesidad se desarrollen en algún otro miembro de la familia. Comer bien no les hará daño. Poe el contrario, mejorará su salud.

Cuide lo que hay en su despensa. Cuando tenga antojo o se sienta ansioso es probable que coma lo que guarda en su despensa (se imagina qué pasa si hay galletas o gansitos)

  Aumente su actividad. Anote sus actividades diarias en una hoja: ¿cuántos minutos del día pasa sentado?, ¿cuántos caminando?, ¿cuántas haciendo ejercicio físico?, ¿qué sería conveniente hacer para aumentar su actividad?

Un excelente pretexto es la falta de tiempo, pero puede hacer sinergia mientras aumenta su actividad. Usted de todos modos debe estudiar temas respecto a su profesión u oficio. ¿Qué le parece escuchar un audio libro mientras camina? ¿O para usted es importante convivir con sus hijos? ¿No cree que sería divertido jugar básquet o fútbol con ellos? Baile con su pareja después de trabajar o de cenar. Hay cientos de actividades añadidas que pueden ayudarle a vencer la vida sedentaria. Pruebe algunas.   

Reconozca que usted es una persona que vale no por cuánto pesa, sino por todas las virtudes que tiene.

Comience a pensar positivamente de usted y trátese de manera diferente. Respete su cuerpo y ámelo tal cual es. El llevar un tratamiento nutricional debe ser un acto de amor y no una agresión en contra de usted o de su cuerpo. Usted no deja de querer a sus hijos o familiares si suben o bajan de peso, sino que solamente se preocupará por su salud si es que suben de peso ¿no es cierto?

Las personas venimos en diferentes presentaciones y es importante aceptar la complexión que genéticamente tenemos. Algunos de nosotros no llegaremos a tener el cuerpo de Shakira o los músculos de Arnold y eso no nos debe de preocupar, ya que nuestros talentos están en otra área.

Lo que usted coma y el peso que tiene sólo es responsabilidad de usted mismo. Tome las decisiones correctas para tener el estado nutricional que desee. Nadie puede obligarle a comer bien o mal. Asuma la responsabilidad de sí mismo y de sus actos.

No permita que su cónyuge, el mesero o sus amigos decidan cuánto y qué va a comer. Tome usted sólo esa decisión, decida qué productos del menú son los mejores para su salud y apéguese a su elección y sus consecuencias (positivas o negativas) .Finalmente, el único que sentirá las consecuencias de su elección es usted mismo.

Los alimentos pueden dar fortaleza a su organismo, pero nunca a su alma. Así que deseche la idea de que la comida puede darle consuelo o seguridad. No busque nada ni a nadie para que le dé paz consuelo o fortaleza. Cuando estamos ansiosos, enojados o deprimidos, y por esa razón comemos alimentos de más, al principio esto nos hará sentir mejor, pero cinco minutos después nos sentiremos muy mal, ya que rompimos la dieta, recuperamos el peso que ya habíamos bajado y ahora estamos más deprimidos o enojados. Por eso es importante buscar asesoría adecuada, de acuerdo a nuestros obstáculos anteriormente mencionados.

 En resumen: si sólo controlas el tamaño de las porciones y disminuyes el consumo de los alimentos que te hacen daño, verás un cambio en tu peso. No se trata de pasar hambre, ni de eliminar por completo ningún alimento. Se trata de comer con moderación y de dejar los alimentos peligrosos para ocasiones especiales.  Pequeños cambios producen grandes resultados.

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