DOCE pasos básicos que conducen hacia el Alto Rendimiento del Ejecutivo

Este artículo lo escribí para una publicación que se entregó en el 3er Foro Regional para agentes de seguros y fianzas que organiza el periodico El Asegurador http://www.elasegurador.com.mx/

El Alto Rendimiento es un concepto enfocado en un conjunto de personas dispuestas a trabajar en su desarrollo personal y profesional en beneficio de todos los que conforman su equipo, su departamento, su empresa, sus clientes, su familia, su entorno, e incluso el cuidado de su salud en sus distintos planos.

Dado que la definición de Alto Rendimiento está orientada hacia la excelencia empresarial y ejecutiva, como humana, habrá que observar que esto incluye cuidar la salud y la imagen, de manera tal que  todo aquél que quiera ser o ya es de alto rendimiento, saber cómo mejorar el desempeño y cuidar la salud es de gran ayuda

En consonancia con la finalidad expuesta es que enseguida compartimos una serie de tip´s que aunque puedan ser considerados básicos ayudan a mantener en equilibrio la vida laboral con la salud física, mental, emocional y hasta espiritual.

 

 

  1. Hidrátate adecuadamente

Para hidratarte de manera correcta las bebidas recomendadas son aquellas de bajo contenido de azúcar y sal, y la mejor opción es el agua natural.

Mantenerte bien hidratado sirve para proteger tejidos corporales tales como cerebro y médula espinal, y es el principal componente de la sangre, que sirve para transportar oxígeno, nutrientes y otros compuestos a las células.

Estar en niveles ideales de hidratación contribuye a lograr un funcionamiento de nuestros sentidos del todo conveniente.

Debe saber que las ondas sonoras se transmiten por medio de líquido: el líquido ocular permite una visión correcta y para que el sentido del gusto funcione es necesario que los olores y sabores estén disueltos en agua.

Vivir adecuadamente hidratado también regula la temperatura corporal, por medio de la transpiración o sudoración.

2.      Agrega Grasa Buena a tu dieta

Existen dos tipos de grasas: saturadas e insaturadas.

Las grasas saturadas son poco recomendadas porque en exceso provocan que aumente el colesterol malo en la sangre (Colesterol LDL). Esta clase de grasas es de origen animal, como mantequilla, crema, leche entera, tocino, caldos de animales, queso graso.

Las grasas insaturadas ayudan a reducir los niveles de colesterol en la sangre y a formar hormonas, además de que optimizan las funciones del cerebro. Son el colesterol Bueno (Colesterol HDL) y su consumo es muy importante. Éstas  se encuentran en aguacate, nueces, almendras, piñones, aceite de oliva, pistaches, pescado graso como salmón, atún arenque…

3.      Agrega Proteína de Alto Valor en cada tiempo de comida, pero que sea baja en grasa animal

La perdida normal de masa muscular que tenemos después de los 25 años de edad se detiene un poco con la realización de actividad física y con un buen aporte de proteínas en la dieta. Mas es necesario que las mismas sean de alto valor biológico: esto quiere decir que contengan todos los aminoácidos esenciales (son los que el organismo no produce).

Además de tener efectos positivos sobre la masa muscular, las proteínas tienen otras funciones, como son formar uñas, cabello, órganos y anticuerpos.

Las mejores fuentes de proteínas son la carne de res baja en grasa, pescado, pollo sin piel, claras de huevo, pavo, quesos frescos, soya. Procura consumir las proteínas bajas en grasa, ya que, como mencionamos anteriormente, la grasa animal es de tipo saturada y por lo tanto poco recomendada para el organismo

4.      Consume alimentos ricos en antioxidantes

Los procesos naturales de nuestro cuerpo (metabolismo) producen radicales libres y sus efectos dañinos los podemos contrarrestar agregando a nuestra dieta una buena cantidad de frutas y verduras.

Las  frutas y verduras contienen poca cantidad de calorías. Los azúcares que contienen son fáciles de metabolizar como energía: contienen minerales, fibra, agua y  fitoquímicos, sustancias que nos ayudan a prevenir enfermedades como diabetes, hipertensión, cáncer.

Agrega al menos dos tazas de verduras al día y dos tazas de frutas.

5.Consume cereales de granos enteros.

Los cereales de granos enteros  aportan carbohidratos complejos que son los que proporcionan energía de largo plazo, a diferencia de los carbohidratos simples que dan energía explosiva  por poco tiempo, generando una disminución brusca de energía. Además proporcionan fibra provocando que los intestinos funcionen bien y acelerando el vaciamiento gástrico.

Los cereales enteros son aquellos que conservan todas las partes del grano, el salvado o la cubierta fibrosa externa. Algunos de los más recomendados son panes o galletas integrales o de granos múltiples, pastas o arroz integral, palomitas, avena, harinas integrales.

6.Disminuye el consumo de alcohol en tu dieta.

Las bebidas alcohólicas tienen un número alto de calorías y contribuyen a la formación de grasa corporal. También afectan negativamente al rendimiento de las habilidades  del rendimiento psicomotor, como el tiempo de reacción, el equilibrio, la coordinación y la percepción visual.

Consume como máximo cuatro copas a la semana.

7.Come a tus horas y no te saltes comidas

Las llamadas “malpasadas” en comida provocan que bajen tus niveles de azúcar en sangre, que es el combustible más importante para tu cerebro; además de que al no tener azúcar disponible provoca que tu hígado eche mano de las proteínas de tu músculo para satisfacer sus requerimientos inmediatos de azúcar.

8.Come despacio

Mastica al menos 14 veces cada bocado y suelta el cubierto hasta que hayas tragado el bocado completamente. Disfruta el sabor de tus alimentos y la compañía. Evita comer con distractores, como manejando o estando frente a la televisión, ya que esto provoca que te desconectes de tu regulador de saciedad y comas de más.

9.Realízate un chequeo de Triglicéridos, Colesterol, Glucosa  una vez cada seis meses

Cualquier valor alterado es posible corregirlo si se detecta a tiempo. Pide a un médico o nutriólogo que te ayude a interpretarlos.

10.  Haz ejercicio o muévete más, si es que no tienes tiempo para acudir a un gimnasio

Es suficiente con 30 minutos al día de actividad física. En los más recientes estudios al respecto se detectó que producía el mismo efecto protector si se realizaba en tres  periodos de 10 minutos al día o los 30 minutos continuos. Si no tienes tiempo de asistir a un club, al menos camina después de comer o usa menos el auto. Realizar ejercicio tiene múltiples beneficios, tanto de orden psicológico y fisiológico, como físico.

11.  Relájate

Procura destinar algún tiempo para comer con personas que estimes como amigos o familia dos veces a la semana por lo menos.  Dedica unos minutos a la mitad de la jornada de trabajo a alguna actividad que te ayude a reducir el estrés. Puede ser meditar, realizar ejercicios ligeros o simplemente escuchar música sin interrupciones.

12.  Cuida tu peso

Para evitar padecer enfermedades crónicas es importante estar en el peso ideal, además de que un peso adecuado mejorará tu imagen. Acude a un especialista en nutrición para que diseñe un plan de alimentación a tu medida. Una dieta debe ser “adecuada”. Esto es: el plan debe ser diseñado de acuerdo a tus características individuales y no seguir una dieta de “machote”. Esa dieta debe ser variada: incluyendo todo los grupos de alimentos (cereales, alimentos de origen animal, frutas, verduras y grasas), y equilibrada: que contenga los nutrimentos que necesitas para realizar tus actividades diarias.

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