Vital, la Vitamina D, para tener huesos fuertes;

Para tener huesos fuertes no sólo es necesario consumir calcio. Como escribí en artículos anteriores, la vitamina A también tiene un papel  importante para fortalecerlos. Ahora debemos añadir que algo parecido sucede con la vitamina D: su déficit puede provocar serias afectaciones a la salud.

Para entender mejor, vayamos ala historia: Hace siglos al raquitismo (deformidad en los huesos) se le veía como una enfermedad normal en el lactante, a grado tal que algunos pintores del Renacimiento realizaban sus obras con niños que presentaban tales deformidades raquíticas.

En aquellas épocas un remedio casero usual para los niños que padecían deformidades era darles aceite de hígado de bacalao, algo habitual aún en tiempos recientes. Sólo mucho tiempo después los médicos lo aceptaron como tratamiento contra el raquitismo, pues no podían explicar su acción.

Fue hasta 1924 cuando Stenbock  y Hess iniciaron investigaciones sobre la vitamina D, después de observar que algunas sustancias grasas tenían una función sobre el calcio y el fósforo al exponerlos a la luz ultravioleta, terminando por elaborar preparados con vitamina D.

Lo cierto es que los infantes, adolescentes y mujeres embarazadas requieren 10 mcg (microgramos) diarios de Vitamina D. Los adultos los satisfacemos con la exposición a la luz solar, pero algunos factores impiden la exposición adecuada al sol. Por eso necesitamos otra fuente de vitamina D.

La dosis de los rayos ultravioleta en la luz solar varía con la estación y localidad. Los factores que afectan la absorción adecuada de los rayos son el smog, la neblina, los cristales de las ventanas, nuestra vestimenta (sacos, medias, mangas largas) y los  lugares cerrados. Por lo anterior es que los habitantes de las ciudades  necesitamos  otra fuente de vitamina D.

Por otro lado, se debe indicar que la piel obscura protege de la producción excesiva de vitamina, y que por eso es más frecuente que se presente raquitismo en los niños de piel obscura que viven en climas templados, que en los niños de piel blanca.

En cuanto a la distribución natural de la vitamina D en los alimentos, ésta se limita a pequeñas cantidades en, por ejemplo, mantequilla, crema, huevo,  hígado, pescados grasos. En FAO/OMS determinaron fortificar un alimento de uso corriente como la leche y de ahí que todos los diferentes tipos de leches estén adicionadas con vitamina D y dos vasos al día sean suficientes para cubrir la recomendación. La vitamina D es estable al calor y por ello se puede calentar sin que se altere la potencia.

Para concluir, habrá que advertir que un consumo excesivo de vitamina D resulta tóxico, ocasionando calcificación a tejidos blandos y provocando en los adultos anorexia, náuseas, pérdida de peso, estreñimiento, justo lo mismo que se presenta en los lactantes.

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