El estrés y sus respuestas

 @nutrierc 

• No tenemos por qué vivir sus efectos perjudiciales

• Ejercicio y alimentación reducen niveles de tensión

• Cada sistema del cuerpo humano revela efectos nocivos

 

Elizabeth Reyes Castillo

Nutriologa Master en Actividad Física y Salud
 

Imaginemos por un momento que caminamos en el bosque cuando de pronto escuchamos un rugido enorme,, que nuestro cerebro capta por medio de los receptores que son los oídos, mandando esto inmediatamente a la corteza cerebral para ser interpretada y utilizada por la memoria emocional para identificar si los datos enviados son de peligro para, en su caso, en solo un instante, activar los mecanismos para enfrentar la amenaza.

 

Los mecanismos que entran en juego son principalmente los nerviosos y los hormonales, que configuran en endocrino. El nervioso es el responsable de dar la alarma y movilizar al organismo, y el hormonal es el que da energía para enfrentar la amenaza. En lo ahora meramente imaginado tendríamos que esa respuesta viajaría por el torrente sanguíneo para llegar a las glándulas suprarrenales que, junto con la adrenalina estarían desencadenando lo que conocemos como estrés.

 

En ese momento, ya con tus sentidos al máximo, ojos, oídos y percepciones en general, tomaríamos la decisión en milésimas de segundo: ¿Corremos? ¿Gritamos para pedir ayuda? ¿Enfrentamos a la fiera?. Pero en el siguiente segundo recordaríamos que el campamento queda a cuatro kilómetros y que estamos en el bosque, y, sobre todo, que allá no hay leones, y decidimos correr, momento en el que el páncreas se activa para tener disponible glucosa y energía para enfrentar el peligro.

 

Así es como logramos establecer un récord en tiempos: hacemos los cuatro kilómetros más rápidos de la vida y las endorfinas bloquean el dolor de pies y piernas durante carrera.

 

En suma, tenemos que el estrés genera una situación adaptativa y ayuda a resolver situaciones de emergencia o peligro.

 

Ahora estamos en casa, recordamos el rugido e imaginamos lo que pudo haber pasado si el rugido lo hubiera sido de un oso o quizás de un león, y hasta que partido político de tu oposición lo planeó todo para arruinar tu feliz paseo en el bosque. En la noche tenemos pesadillas respecto del rugido, y al día siguiente presentamos dolor de cabeza, gastritis, colitis y probablemente urticaria.

 

Estas reacciones son el resultado de una activación constante del organismo de este mismo sistema nervioso y hormonal (endocrino).

 

¿ES ENTONCES MALO EL ESTRÉS?

 

Algunos de los factores más estresantes de la vida diaria son de naturaleza subjetiva o psicológica e inducidos por nuestra percepción e interpretación y, como ya vimos, van a desencadenar alteraciones fisiológicas, como las siguientes:

 

Sistema cardiovascular

 

Adaptativo: El sistema nervioso autónomo regula el ritmo cardiaco y presión arterial durante la vigilia, sueño y esfuerzo físico.

 

Perjudicial. La alteración constante de la presión arterial genera hipertensión y problemas cardiovasculares.

 

Metabólico

 

Adaptativo. Las hormonas adrenales promueven el movimiento de sustancias que aportan energía al organismo como glucosa, lípidos o grasas y proteínas.

 

Perjudicial. Elevados y continuos niveles de hormonas promueven la resistencia a la insulina y aceleran diabetes tipo 2, obesidad, arterioesclerosis e hipertensión.

 

Nervioso

 

Adaptativo. Las catecolaminas promueven la memoria con etiquetas emocionales tanto positivas como negativas.

 

Perjudicial. Este mismo proceso genera déficits cognitivos que pueden presentarse en falta de memoria a corto plazo o ansiedad constante.

 

Inmune

 

Adaptativo. Las hormonas adrenales promueven el tránsito de las células inmunes hacia los órganos y tejidos que tienen infección.

 

Perjudicial. En exceso tiene un efecto no deseado que es de inmunosuprimir, generando enfermedades del sistema inmunológico tales como lupus, artritis, diabetes tipo 1, entre otras enfermedades autoinmunes.

 

(Fuente: Sergio Galán Cuevas, Estrés y Salud . Investigación básica y aplicada).

 

El estrés perjudicial nos genera problemas. Así que aprendamos a relajarnos, desarrollemos nuestra propia estrategia. Una estrategia comprobada es realizar al menos 30 minutos de ejercicio físico al día, practicar respiraciones, reír y, sobre todo, no tomarnos todo personal.

 

Adicionalmente, consumamos:

 

— alimentos ricos en fibra como granos enteros, frutas y verduras.

 

— al menos 3 veces a la semana, pescado graso rico en omega 3, como el salón, atún, truchas.

 

— grasa buena, en por lo menos un cuarto de taza de semillas grasas como nueces, pistachos, almendras, ajonjolí.

 

Agreguemos 2 tazas al día de frutas y verduras, que son antioxidantes, e hidratémonos bien, tomando por lo menos cinco vasos de agua simple cada día.

 

 

 

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